Home » Guía de viajes » Cómo evitar el mal de altura en Cusco
como evitar el mal de altura en Cusco

Cómo evitar el mal de altura en Cusco

El mal de altura se previene, sobre todo, con aclimatación. Es la forma más efectiva: llegar con calma, descansar y hacer recorridos tranquilos durante las primeras horas suele ser lo mejor. En Cusco es frecuente porque la ciudad está a más de 3.000 m s. n. m. (9.842 pies), y muchos viajeros llegan desde lugares a menor altitud, como Lima, lo que hace que el cambio se note bastante.

El mal de altura, también llamado soroche, es el conjunto de molestias que pueden aparecer cuando una persona asciende a zonas elevadas y su cuerpo todavía no se ha adaptado. A mayor altitud hay menos oxígeno disponible, y el organismo necesita tiempo para “ajustarse” y funcionar bien con ese aire más ligero. Cuando el ascenso es rápido, el cuerpo no tiene margen para aclimatarse.

Síntomas del mal de altura

Los síntomas más comunes del mal de altura incluyen dolor de cabeza, mareo, náuseas, falta de apetito, cansancio o dificultad para dormir. No significa que estés “enfermo/a” de algo grave: en la mayoría de casos es una reacción temporal a la altitud.

Se produce porque el cuerpo detecta esa falta relativa de oxígeno y activa respuestas de adaptación: aumenta la respiración, el corazón puede latir más rápido, aparece más cansancio y el sueño se vuelve más ligero. Con las horas y los días, el organismo se ajusta mejor y, con el tiempo, produce más glóbulos rojos. Por eso muchas personas se sienten raras el primer día en Cusco y mejoran al segundo o tercer día.

¿A quién le puede dar y cuándo aparece?

Puede afectar a cualquier persona, pero es más habitual en quienes viven en zonas de baja altitud, especialmente en la costa o la selva. Suele aparecer tras un cambio brusco de altitud y, en Cusco, puede notarse más por factores como las caminatas en subida, los tours largos desde primera hora, la comida diferente, la emoción del viaje y, a veces, la falta de hidratación.

Todo esto puede hacer que el cuerpo “sienta” más el cambio. Por eso, para viajar cómodo, la clave es entender que el soroche no es mala suerte: es, simplemente, el cuerpo pidiendo tiempo para adaptarse a la altura andina.

Aclimatación: lo más importante

Para aclimatarse conviene ir despacio, descansar y realizar actividades suaves. También ayuda evitar comidas grasientas, el alcohol y el ejercicio intenso durante el inicio del viaje.

Al llegar a Cusco, el primer día lo ideal es descansar, beber agua con regularidad y dejar los tours más exigentes o de aventura para el final de tu estancia. Si los síntomas se vuelven intensos o empeoran, lo mejor es buscar ayuda médica, ya que existen complicaciones poco frecuentes pero importantes.

Hidratación, comida y hábitos que ayudan

En Cusco, lo más efectivo el primer día es ayudar al cuerpo a adaptarse. Hidratarse es fundamental: bebe agua a lo largo del día y aumenta un poco si notas la boca seca o un dolor de cabeza leve. A muchas personas les sientan bien las bebidas calientes suaves, como infusiones o la popular coca, y conviene evitar el exceso de café o bebidas energéticas.

Con la comida, lo ideal al principio es comer ligero. Si añades comidas muy pesadas, pueden aparecer náuseas o sensación de pesadez. Prioriza platos sencillos como sopas, arroz, pollo, verduras cocidas y fruta en moderación. Por otro lado, el alcohol es uno de los peores aliados en altura durante el primer día porque puede deshidratar, alterar el sueño y empeorar el dolor de cabeza o el mareo.

También conviene cuidar hábitos básicos: abrigarse bien por la noche, evitar cambios bruscos de temperatura y llevar un ritmo más lento de lo normal. Incluso una caminata corta a paso suave puede ayudar, siempre que no sea una ruta con demasiada pendiente.

Qué hacer el primer día en Cusco

El primer día, después de “aterrizar”, lo más recomendable es descansar, organizar lo básico y, si te encuentras bien, hacer una caminata corta por zonas planas o con poca pendiente. Otra buena opción es un city tour en vehículo, con pequeñas paradas en puntos destacados. Come suave, evita comidas grasas, hidrátate de forma constante y procura dormir temprano: el sueño ayuda muchísimo a que el cuerpo se adapte.

Lo que no conviene hacer los primeros días es salir a caminatas largas, tomar alcohol o programar actividades intensas como trekkings a montañas.

Medicación y prevención

Si tienes antecedentes de mal de altura o viajas con alguna condición de salud, lo más responsable es consultarlo con un profesional sanitario antes del viaje. Así podrán orientarte según tu historial, tu edad, los días de aclimatación disponibles y el itinerario que quieres hacer.